lunes, 5 de septiembre de 2016

RICARDO MARÍN EN LA CUMBRE CON "BUENAS INTENCIONES”

Son ya 20 años sobre los escenarios. Más incluso si se contabilizan las aventuras infantiles de Ricardo Marín, hijo y nieto de guitarristas, y uno de los músicos más demandados para el estudio y los escenarios en nuestro país. Manolo García, David Summers, Miguel Ríos, Raimundo Amador… La nómina de los talentos de la escena nacional que han reclamado sus servicios es tan abultada que, cuando Ricardo quiso invitar a un par de ellos a un pequeño concierto de aniversario, la cosa creció y creció.
Y de repente se vio en una gran sala de Madrid repleta de público grabando Buenas intenciones, un CD-DVD en el que plasma muchas de sus mejores composiciones. No es un trabajo al uso Buenas intenciones, porque no se nutre de las creaciones más recientes del artista. Entre gira y gira, algún verano al servicio de hasta cinco artistas a la vez, Ricardo Marín fue llenando el disco duro de canciones, que ahora ven la luz con el acompañamiento de sus prestigiosas amistades. Con Ariel Rot canta la canción que da título al álbum, pero también participan Manolo García, Nacho García Vega, Summers, Ríos, Los Secretos, O’Funk’illo… “Prácticamente todos con los que he trabajado, excepto los que no podían”. Y está también una banda sensacional, formada por músicos de los que llevan el escenario grapado a la piel.
Marín es nieto del guitarrista flamenco Isidro Marín Utrera, e hijo también del guitarrista Luis Marín que, fue el director de su primer proyecto musical cuando aún no había cumplido los diez años. Desde aquellos Pequeños Muchachos y los posteriores Charco1 con los que salió de gira por América, Ricardo conoció los escenarios y los entresijos de un negocio que en realidad es una forma de vida. Superada la adolescencia, pasó por distintos grupos e incluso publicó en 1993 un álbum en solitario, pero fue su colaboración con Raimundo Amador la que le cambió el paso. Se convirtió en uno de los músicos más reclamados, e inició lo que podría considerarse una gira infinita.
Si esa gira infinita por fin ha conocido la pausa es porque algún amigo le aconsejó detenerse, echar la vista atrás y celebrar dos décadas de carrera con un pequeño concierto. No tan pequeño, ni mucho menos. “Empecé a tirar de teléfono para invitar a los artistas con los que he trabajado y se empezó a apuntar todo el mundo. De repente me vi en la obligación de reclamarlos a todos, de ir a un local más grande y de registrar ese momento tan maravilloso en un DVD magnífico”, repasa Marín.
Es así como nace y crece Buenas intenciones, un álbum en el que uno de los músicos más prolíficos de nuestro país sale la zona de penumbra de los escenarios para reivindicar todo su valor artístico. Como compositor, como gran cantante y como virtuoso de la guitarra.
Ricardo Marín es uno de los exponentes más claros y respetados de la música en español. Con una trayectoria que abarca más de 25 años y compartiendo escenario con auténticas leyendas de la talla de Manolo García o Miguel Ríos, Ricardo sigue reinventándose compás tras compás, exigiéndose siempre las mejores canciones, disfrutando de cada concierto y aportando su valioso saber hacer a una industria en la que sólo los mejores permanecen en lo más alto.
Este barcelonés de Gavá siente la música desde la cuna. Nieto e hijo de músicos, su amor por este arte casi podría decirse que es innato. Es, hoy por hoy, uno de esos cantautores que revitalizan todo un género, que saben encontrar la medida perfecta entre la perfección y el virtuosismo. Ricardo, enemigo de etiquetas y clichés, consciente de cada desafío creativo que emprende actuación tras actuación, no se conforma con hacer que sus canciones suenen en radio y televisión, su meta es encontrar cómplices en sus oyentes. Con delicadeza casi de sastre, su música es un órdago al oído de oyentes exigentes pero también una invitación al deleite con la coherencia de un oficio adquirido en la casa, en la calle, en los escenarios. Ricardo es un artista completo. músico entregado a su oficio.
La música de Ricardo Marín se exhibe, impúdica, como una mujer sabedora de su belleza, pero al mismo tiempo conserva lo canallesco del rock, lo artesano de los dedos pulsando las cuerdas de una guitarra, lo desgarrado de una voz cargada de sentimientos. Su música y él, dos partes de ese todo que no pueden concebirse una sin el otro, se abrazan a la exigencia, destilan la sensibilidad como si se fabricase un encantamiento, así nacen las grandes canciones, así suena el músico entregado a su oficio.
Escuchar a Ricardo Marín suena a esa búsqueda de lo mejor nuestra música dosificada en compases pequeños, con la guitarra ejerciendo de maestra de ceremonias, perfectamente acompañada por instrumentos que son, en realidad, los perfectos invitados.Son ya 20 años sobre los escenarios. Más incluso si se contabilizan las aventuras infantiles de Ricardo Marín, hijo y nieto de guitarristas, y uno de los músicos más demandados para el estudio y los escenarios en nuestro país. Manolo García, David Summers, Miguel Ríos, Raimundo Amador... La nómina de los talentos de la escena nacional que han reclamado sus servicios es tan abultada que cuando Ricardo quiso invitar a un par de ellos a un pequeño concierto de aniversario, la cosa creció y creció. Y de repente se vio en una gran sala de Madrid repleta de público grabando Buenas intenciones, un CD-DVD en el que plasma muchas de sus mejores composiciones.
No es un trabajo al uso, porque no se nutre de las creaciones más recientes del artista. Entre gira y gira, algún verano al servicio de hasta cinco artistas a la vez, Ricardo Marín fue llenando el disco duro de canciones, que ahora ven la luz con el acompañamiento de sus prestigiosas amistades. Con Ariel Rot canta la canción que da título al álbum, pero también participan Manolo García, Nacho García Vega, Summers, Ríos, Los Secretos, O’Funk’illo... “Prácticamente todos con los que he trabajado, excepto los que no podían”. Y está también una banda sensacional, formada por músicos de los que llevan el escenario grapado a la piel.
“Empecé a tirar de teléfono para invitar a los artistas con los que he trabajado y se empezó a apuntar todo el mundo. De repente me vi en la obligación de reclamarlos a todos, de ir a un local más grande y de registrar ese momento tan maravilloso en un DVD magnífico”, repasa Marín.

Es así como nace y crece Buenas intenciones, un álbum en el que uno de los músicos más prolíficos de nuestro país sale de la zona de penumbra de los escenarios para reivindicar todo su valor artístico. Como compositor, como gran cantante y como virtuoso de la guitarra. (CONTACTO DE PRENSA: Fernando J. Lumbreras - fernando@bigartist.es - www.bigartist.es – aritz arrieta)