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domingo, 6 de febrero de 2022

ANTONIO TORROELLA “PAPAÍTO”, PRECURSOR E INNOVADOR


 Por Luis Pérez “Simpson”. Dentro de la fascinante historia del danzón y su arduo peregrinar, es preciso puntualizar que fue en el año de 1880 cuando este ritmo llegó a La Habana, y precisamente fueron Raimundo Valenzuela y Antonio Torroella “Papaito” los precursores y divulgadores del danzón en esta ciudad capital de Cuba. Raimundo Valenzuela fue un músico integral y extraordinario trombonista, aparte de compositor y director de la orquesta más popular de Cuba en aquella época. Su gran trayectoria y legado musical es digno de un capítulo aparte, con decirles que compuso más de cien danzones, pero, esta vez quiero centrar la atención sobre Antonio Torroella “Papaito”, a quién quizá no se le ha dado la suficiente difusión, a pesar de la importancia de su trayectoria en la música cubana y por supuesto lo concerniente al danzón. Antonio Torroella mejor conocido como “Papaito”, nació en Matanzas, Cuba el 17 de mayo de 1856 y falleció el 9 de julio de 1934 en la Habana, Cuba. Como vemos, se trata de otro ilustre músico matancero que tuvo la suerte de presenciar el inicio del danzón en su ciudad natal, donde curiosamente aprendió a tocar el piano de manera autodidacta "por oído”, sin embargo, esto, no fue obstáculo para llegar a formar y dirigir una orquesta. Como se dijo anteriormente, “Papaito” fue uno de los músicos pioneros en llevar el danzón a la ciudad de La Habana. Sus inicios como músico orquestal los tuvo en 1898 en la Orquesta Típica de Gabriel Cisneros, donde un miembro de su familia tocaba el violín. Dentro de su interesante trayectoria se sabe que a finales del siglo XIX, “Papaito” Torroella tuvo junto con otros músicos la idea de reducir el número de músicos de las Orquestas Típicas que, tradicionalmente tocaban en los salones habaneros, esta idea pronto se cristalizó y se redujo a tan solo cinco y a veces seis instrumentistas, en el caso de la agrupación de “Papaito”, su agrupación se formó con seis músicos y se llamo. “Sexteto Torroella”, el cual estaba integrado por: “Papaito Torroella” al piano, David Rendón como primer violín; un segundo violinista apodado " Tata "; el flautista Faustino Valdés, en el contrabajo, Evaristo Romero y un güirista. En ese entonces, todavía no se conocía el nombre de Charangas, pero, curiosamente con esta configuración aparece lo que vendría en poco tiempo a ser la primer “Charanga Fracesa” creada en Página 2 de 10 La Habana, teniendo el honor de tocar en los más prestigiosos salones habaneros de esa época de oro del danzón puro y genuino. Charanga de “Papaito” Torroella en 1898 Este revolucionario cambio en el tipo de agrupación musical le otorga al gran “Papaíto” como precursor de las tradicionales y cubanísimas “Charangas” y, al mismo tiempo ser el primero que introdujo el piano en la “Charanga Francesa” a principios del siglo XX en La Habana “Papaíto Torroella”, también fue compositor de danzones, valses y danzas. Entre sus composiciones de danzón tenemos: “La peseta Enferma”, “Cabañas” y “La Rapsodia” En 1906 y debido al gran éxito del “Sexteto Torroella”, el gran “Papaito” tiene la gran oportunidad de grabar en cilindros de Edison varias piezas musicales, entre las cuales destacan: “Té Japonés”, “Saratoga”, “La Peseta Enferma” y 5 más para dar un total de ocho, sin embargo, esto fue lo único que grabó, se sabe que siguió en su formación y trayectoria, pero, lamentablemente jamás regresó al estudio de grabación. Hasta aquí esta breve semblanza de este gran músico, compositor, director de orquesta, precursor e innovador, para recordar al muy querido e ilustre matancero “Papaito” Torroella.

martes, 5 de noviembre de 2019

LE BAL, JOYA CINEMATOGRÁFICA IMPERDIBLE DEL DIRECTOR ITALIANO, ETTORE SCOLA


Sin lugar a dudas, el baile es un elemento que aparece en infinidad de películas, incluso las correspondientes al periodo del “Cine Mudo” (desde1894, hasta 1929) y, precisamente con la idea de esta dicotomía cine-baile es el film que en esta ocasión deseo exponer.
Dentro del “mega catálogo” de películas donde el baile se hace presente hay una que considero una joya cinematográfica imperdible, me atrevería a afirmar que es la única película de largo metraje completamente dedicada al baile de salón y al salón de baile, esto, suena muy apetitoso para nosotros los bailadores asiduos a los salones de baile.
Pues bien, para acabar con el suspenso, la película a la que me refiero se llama “Le Bal” (el baile) cuyo director, Ettore Scola (1931-2016), el último de los grandes directores italianos, tuvo la genialidad y la magia para realizar esta obra de arte cinematográfica, donde en sus 112 minutos de duración y sin cambiar de escenario, ya que toda la película se desarrolla en un viejo
Salón de Baile en Paris, Francia, nos mantiene atentos y saboreando la exquisitez de lo que ocurre en este espacio sagrado que es el Salón de Baile.
Le Bal, producción ítalo francesa, nos sorprende desde su inicio, ya que, a pesar de ser filmada en 1983, es una película donde no hay diálogos, el único sonido que se aprecia es el de la orquesta y la de un tocadiscos, por esta razón no puede ser catalogada como perteneciente al “cine mudo”.
Scola nos muestra en este film que tratándose de baile no son necesarios los diálogos, el mismo
baile tiene su lenguaje corporal, además las gesticulaciones de los actores son extraordinarias y, de la música, que decir es otro lenguaje, ¿para qué queremos diálogos?, el espectador y más aun el bailador de salón entenderá perfectamente los mensajes y sentimientos que nos briNdan los personajes, tales como: la pasión, el amor, la coquetería, el desamor, los celos, la vanidad, la alegría desbordada, el desencanto, la nostalgia, la comicidad, etc.
La cinta gira alrededor de 5 elementos: el Salón de Baile, los bailadores de salón, La Orquesta, el Barman y, también la dama que vigila los servicios sanitarios, aunque esta no con el valor protagónico de los 4 anteriores.
En la película Le Bal, el genio de Scola nos muestra que además de los diferentes ritmos musicales y bailes de salón, también nos presnta los acontecimientos sociales y políticos que ocurren en Francia en un periodo de aproximadamente 50 años, desde 1936 hasta finales de los 80’s , y todo esto, como ya dijimos representados un solo escenario, ese viejo Salón de Baile; realmente es sorprendente ver como con correr del tiempo van cambiando las modas, el vestuario, los ritmos musicales, la orquesta, la coreografía, incluso hasta las actitudes de los bailadores.
Muy importante para los amantes del baile de salón poder apreciar los diferentes ritmos de acuerdo a la época, por ejemplo, el paso doble, la mazurka, el vals, la habanera, la polka, el tango, el swing, la samba, las melodías románticas, el rock and roll, la música de los Beatles y para rematar, la música disco, claro, es notorio el énfasis que se le da al tango, ya que aparece en distintas épocas, es decir, que el tango no pasaba de moda en la preferencia de los bailadores de salón.
Con respecto a los sucesos sociales y políticos, podemos apreciar por ejemplo, la aparición del Frente Popular Francés en los años 30, para esto, los bailadores portan pañoletas rojas, hasta se puede apreciar una manta de protesta escrita con letras rojas colgada en el salón de baile, también es representada la ocupación nazi en la segunda guerra mundial, el Salón de Baile se convierte en un refugio antiaéreo con pilas de costales de arena, en este hecho histórico, Scola la presenta magistralmente con la irrupción de un alto militar nazi al Salón de Baile, por supuesto ninguna de las bailadoras mostrando su férreo nacionalismo se prestó a bailar con él, posteriormente, llega el momento crucial de la liberación y para esto, el militar nazi sale del salón de baile justamente cuando se escuchan los cantos libertarios y, acto seguido, la vorágine de alegría se manifiesta en el Salón de Baile y todo mundo a bailar en un alegre y merecido homenaje a la Resistencia.
Bueno, hasta el movimiento estudiantil de mayo de 1968 se manifiesta en esta película, cuando un grupo de estudiantes toman EL ya abandonado Salón de Baile, esto nos da una idea del tiempo en que estos salones de baile van desapareciendo. Hay ciertos momentos en Le Bal que me llaman la atención como los tan necesarios espejos de cuerpo entero que se localizan en plena sala de baile, donde la mayoría de los bailadores que entran a este recinto, van directamente a ellos para revisar su apariencia, las damas para darse esa última “manita de gato” con su maquillaje, o para acomodarse la peluca y ajustarse bien la vestimenta, los caballeros para reafirmar su aspecto, todo esto, antes de comenzar a bailar. Actualmente muchos asiduos al salón de baile tanto mujeres como caballeros, primeramente Se dirigen a los sanitarios para hacer prácticamente lo mismo.
Otra escena que causa humor, son las maniobras que el mesero hace para servir unas copas de vino a las parejas que están bailando, las parejas interrumpen por nos segundos su baile para tomarse de un sorbo la copa de vino y seguir bailando.
No podía faltar la clásica escena del caballero que tarda cierto tiempo en decidirse para sacar a bailar a la dama, tiempo que aprovecha un vivillo para “ganársela”. Otro momento especial es cuando una bailadora se está pintando una raya negra en la parte posterior de sus piernas, esto para aparentar que trae medias, caray, el ingenio de las mujeres.
También en este salón de baile se da el fenómeno de las clases sociales y, he aquí la típica pareja muy bien vestida, la dama portando dos estolas, me imagino que de “mink”, con finísimo vestido, el caballero de “frac” con sombrero de copa y ambos tomando champagne, esto sin duda nos trae el recuerdo histórico de las clases sociales que se congregaban en el legendario Salón México de nuestra hermosa Ciudad de México.
A propósito de México, quiero comentar que en esta película, también la orquesta va cambiando de nombre, vestuario, y en instrumentación, al grado que cuando está de moda La Samba, la orquesta porta esas famosas “mamberas” típicas de las orquestas caribeñas y la Orquesta adoptaba el nombre de “Los Acapulco’s Boys”, no cabe duda que Scola tenía su genio humorístico.
No quiero omitir las escenas donde una pareja trata de imitar a la celebres bailarines Fred Astaire y Ginger Rogers, o los que hacen lo propio con Elvis Presley, los temidos “rebeldes sin causa” o John Travolta y su estilo de bailar.
Bueno, como toda película tiene su irremediable “The End”, esta no es la excepción, sin embargo, el final lo hace genial, Scola, El Salón de Baile con una ambientación tipo discoteca de los años 80, pero con los bailadores portando sus vestimentas de las primeras escenas, se acaba la música y poco a poco los bailadores van abandonado el viejo salón, los semblantes muy similares a los que tenemos actualmente, justo en el momento que termina el baile. (REDACCIÓN: Luis Pérez “Simpson” - BOLETÍN DANZÓN CLUB 117)

jueves, 3 de octubre de 2019

¿QUÉ LE PASÓ AL DANZÓN-CHA?


En los 1940, el gran compositor, arreglista y violinista cubano, Enrique Jorrín era integrante de la Orquesta América, una muy famosa orquesta charanga. Jorrín era un renombrado compositor de danzones, tales como "Osiris", "Los Jóvenes del Danubio", y muchos más. Empezó a experimentar con el montuno del danzón y, según él, inventó un ritmo nuevo, el chachachá. En 1953, salió la primera grabación del chachachá en un disco sencillo de 45 rpm con la Orquesta América, "La Engañadora", composición de Jorrín y del otro lado. del disco, el danzón, "Silver Star", también de también de la autoría de este grande, pero su montuno era en ritmo de chachachá y el coro cantaba, "Chachachá, chachachá, es un baile sin igual", quizá se podría decir que este fue el primer danzón-cha. Poco tiempo después, otra orquesta charanga cubana, la Orquesta Sensación, grabó "Danzón Cha", dando nombre a este nuevo subgénero del danzón y del chachachá que se hizo bastante popular en Cuba, no sólo con las orquestas mencionadas, sino la legendaria Orquesta Aragón y muchas más. En la Orquesta América, hubo discusiones sobre el crédito dado
a Jorrín por la invención del chachachá. En 1954, se separó de la Orquesta América para formar su propia orquesta, además, E. Jorrín cambió la instrumentación, añadiendo trompetas a los violines y a la flauta de la charanga.
Enrique Jorrín viajó muchas veces a México con su Orquesta. Para mí, no cabe duda que tuvo influencia con las renombradas orquestas residentes de este país. Un innovador importante del danzón cha en México fue Carlos Campos, y hubo muchos otros, Mariano Mercerón y Arturo Núñez, dos cubanos radicados a México, José Gamboa Ceballos, Alejandro Cardona, Ángel "Chino" Flores, Emilio B. Rosado, etc. En los 1950 y 1960, esta música era muy popular en los salones de baile de la Ciudad de México e inclusive en otras ciudades, ya que en una sola pieza, combinaba dos ritmos, el danzón y el chachachá, dos por uno. Tristemente, algo sucedió para causar la pérdida de popularidad de esta música. No he encontrado explicaciones por escrito, aunque puedan existir, pienso que con la decadencia del danzón provocada por la popularidad ascendiente de los nuevos ritmos llegados de Cuba y también rock & roll, el danzón-cha se cayó con el danzón en México.
En el resurgimiento del danzón en los años ochentas y noventas, este subgénero casi no se revivió. ¿Por qué? Sólo puedo ofrecer mi hipótesis basada en que los maestros de danzón de esas décadas decidieron que montunos más rápidos serían más atractivos para sus estudiantes, y así, el montuno rápido retomó su popularidad. En la actualidad, he oído a bastantes danzoneros despreciar a algunas orquestas por tocar montunos "demasiado lentos", es decir, en ritmo de danzón-cha. La tendencia de los principales promotores es no contratar a esas orquestas, aunque sean muy buenas. Sólo de vez en cuando tocan en los "bailes de gala" danzones como "Zacatlán" o "La Margarita", muy buenos ejemplos de este subgénero. Es una lástima porque el danzón cha daría más variedad en el salón.
En la actualidad ¿hay orquestas que tocan el danzón cha? Sí, hay algunas pocas, por ejemplo, la Danzonera de Carlos Campos y la Orquesta Antillana de Arturo Nuñez, para mencionar dos, por supuesto, sus fundadores ahora dirigen orquestas celestiales, QEPD. Espero que más y más danzoneros entiendan que esta forma es una parte importante de la tradición del danzón, para que no se extinga por completo. (fuente: Leonardo Rosen “El Brujo del Danzón” - BOLETÍN DANZÓN CLUB NÚMERO 116)

miércoles, 2 de octubre de 2019

MI AMOROSA GUAJIRA


Cuba ha dado al mundo una gran variedad de géneros musicales, así como, músicos extraordinarios, compositores, bailadores, en fin para mi, Cuba es el gran laboratorio musical del planeta y, que nos seguirá dando gratas sorpresas.
Dentro de toda esta gama de ritmos y géneros musicales cubanos, tenemos lo que se llama “La Guajira”, originaria de la región oriental de esta hermosa isla caribeña, sin embargo sus raíces las encontramos en España, justo en Andalucia e Islas Canarias, esto debido a que migrantes de estas regiones peninsulares llegaron a cuba justamente estableciéndose en la parte rural de Cuba y obviamente trayendo consigo sus costumbres, por supuesto su música y danzas que se mezclaron con las formas musicales afroantillanas..
Cabe señalar que la palabra “guajira” significa campesina y por ende lo guajiro se refiere al campo, a los campesinos, a ese entorno rural maravilloso, alejado de las ciudades sin la influencia de la radio o televisión, pero eso sí, no podían faltar los festejos, su propia música sus danzas, es decir su guajira inspirada en esos paisajes, impregnada de esa vida campesina, el trabajo de campo, sus bohíos, inclusive sus cuitas, amoríos y el bucólico esparcimiento donde el tiempo parece detenerse.
Haciendo un paréntesis, recordemos que nuestro amado danzón tiene sus raíces justamente en la contradanza que originalmente fue una danza puramente campesina y que posteriormente se “aburguesó” llegando a ser bailada por la realeza. inglesa, francesa y española principalmente.
Volviendo a La Guajira y para los “entendidos” del lenguaje musical, este género sonoro se compone de dos tiempos musicales que se alternan, uno de tres por cuatro y el otro de seis por ocho, en su primera parte viene en modo menor y la segunda en modo mayor y termina siempre en la dominante del tono en que viene compuesta la guajira en cuestión.
Las letras de la guajira ocupan estrofas versificadas generalmente bajo el modo de la décima A propósito de estas hermosas letras campesinas contenidas en las guajiras, es preciso referirme tal vez a lo más sublime, representativa y descriptiva de este género, me refiero a: “Amorosa Guajira”, composición del pianista, director de orquesta y además folclorista, Jorge (Nené) González Allué, quien según propias palabras se inspiró en una puesta de sol para hacerle un homenaje a esa hermosa campiña cubana y por supuesto a esa bella mujer guajira que le da el justo sentido de un amoroso paisaje en cubanísimos versos, por algo es la melodía de este género que ha tenido más interpretaciones en escenarios de todo el mundo y que tiene un lugar privilegiado en el folclore y cultura cubana.
Veamos la exquisita letra de esta sublime guajira que describe de una manera singular el sentido de la vida bucólica cubana.
Letra de Amorosa Guajira
En una alegre campiña
donde florece la piña
aroman las flores
y arrulla el palmar
Mirando el cielo azulado
un guajiro enamorado
sus penas de amores se puso a cantar
Ven, amorosa guajira
que ya nada me inspira
ni el canto del ave
que surca el amor
Ven, a alegrar mi bohío
que hasta el lecho del río
se ha vuelto sombrío
porque faltas tu
Ven, que mi blanca casita
se ha quedado solita
y al verla tan triste
me causa dolor
Ven, porque el sol ya se muere
y mi alma no quiere
preciosa guajira vivir sin tu amor
Sin tu amor.
Ven, amorosa guajira
que ya nada me inspira
ni el canto del ave
que surca el azul.
De verdad, que manera de pintar musicalmente y poéticamente la vida y el amor guajiro, no me canso de escuchar esta sublime Guajira.
Pero que creen, a semejanza del danzón, la Guajira también tiene su paternidad, la cual se le atribuye al músico, pianista, contrabajista, director de orquesta y compositor Jorge Ankerman (La Habana 1877-1941), gracias a su composición “El arroyo que murmura”, otra sensacional Guajira.
Hay que destacar que Jorge Ánckermann vivió algunos años en la Ciudad de México dedicándose principalmente a la enseñanza de la música.
Ya que mencionamos al padre de La Guajira, también es preciso presentar a la cantante y compositora cubana Celina González (16 de marzo de 1929, Jovellanos, provincia de Matanzas, Cuba-4 de febrero de 2015, La Habana, Cuba) considerada “La Diosa Guajira”, o “La Reina de la Música Campesina”, también como “La Reina del Medio Punto” (“El Punto” es otro género musical campesino cubano). Muy famoso fue el dúo llamado “Celina y Reutilo” que formó con el cantante Reutilio Dominguez.
Solamente para medir la dimensión y su arraigo de Celina con la vida del campo, cito un párrafo sobre una entrevista que le hicieron: “De la niñez no recuerdo otra cosa que no sea la belleza del campo, su flora y su fauna y el guateque campesino. Nací en el seno de una familia guajira de Matanzas. Mi padre tenía un sitio para vivir y sembrar, con la ayuda de mamá. Recuerdo que era un lugar alejado, más aún porque no había escuelas, carreteras, ni caminos para ir al pueblo más cercano.
Todos los domingos, en mi casa teníamos un guateque. Como no teníamos donde ir, por las distancias y condiciones, mi papá armaba la fiesta familiar y se fue convirtiendo en una costumbre, a la que se integraban vecinos y amigos. Me fui enamorando de aquella música y la hice mía hasta hoy.”
Bien, siguiendo la ruta de este género musical y, para variar, La Guajira también ha tenido sus consecuentes “evoluciones”, surgidas de su fusión con otros ritmos formando lo que también se llaman “ritmos híbridos”, de los cuales podemos citar La Guajira-Son, la Guajira Flamenca en España, la Guajira-boogaloo, también encontramos experimentos como la Guajira-Danzón y la Guajira de Salón, que se le atribuye al compositor y cantante cubano José Guillermo Quesada Castillo, mejor conocido como Guillermo Portabales (1911- 1970), que entre sus principales interpretaciones, digamos las más populares están: “Lamento guajiro”, “El fiel enamorado”, la muy conocida “Guantanamera”, “Tristeza guajira”, “Cosas del compay Antón”, “Compay gallo”, “Al vaivén de mi carreta” y, “Guateque campesino”
Para finalizar con esto de las guajiras y su entorno, este género musical no podía faltar en el extenso catalogo de composiciones de nuestro inmortal “Flaco de Oro”, “El músico Poeta”, Agustín Lara, quien compuso una hermosa guajira- bolero titulada “Sueño Guajiro”, dedicada a la hermosa cubana, declamadora, actriz, cantante y locutora, Xiomara Fernández, quien fue la musa que inspiró al “Flaco de Oro” a quien que conoció en 1939 en su segundo viaje a Cuba
Para los amantes del danzón y, otra vez para variar, tenemos una adaptación de “Sueño Guajiro”, pero lamentablemente solo en forma instrumental como sucede generalmente en las Orquestas Danzoneras mexicanas que carecen de vocalista, a pesar de que interpretan una generosa cantidad de boleros adaptados al danzón, pero sin lo esencial, su letra (FUENTE: Luis Pérez “Simpson” - Boletín DANZÓN CLUB número 116)

viernes, 6 de abril de 2018

LA ORQUESTA DE LOS MÁS DE CIEN MÚSICOS HUELGUISTAS



Estimados lectores, parecería inverosímil organizar de manera improvisada una orquesta de carácter popular conformada con más de cien músicos y, que entre sus interpretaciones figuraran algunos danzones.
Veamos primeramente el entorno actual donde es común presenciar a Orquestas Sinfónicas tanto en Cuba como en México ejecutar danzones que algunos “expertos”, por este hecho los llaman “Danzones Sinfónicos” y, si todavía, como ha sucedido en múltiples “eventos danzoneros nacionales”, la ocurrencia de fusionar a una Orquesta Sinfónica típica con una Orquesta Danzonera, esto para “apantallar” al público o para llenar espacio, de la misma manera, también hemos presenciado ocasionalmente la fusión de dos Orquestas Danzoneras, claro que en ambos casos una de ellas se come (musicalmente hablando) a la otra. En fin, en estos dos casos de fusión, el número de músicos no ha rebasado los cien.
A decir verdad, no estamos acostumbrados a presenciar “mega-orquestas”, a sabiendas que una Orquesta Danzonera oscila entre los 13 o 15 músicos o los famosos piquetes de constan de 5 elementos.
Con la idea contenida en el párrafo anterior, me es grato comentarles que en el mes de julio de 1921 en la Habana, Cuba, se dio lugar un hecho histórico singular, estamos hablando de una huelga de músicos (1), esta, en pro de una mejora salarial de las Orquestas de Cines. Este movimiento fue promocionado por La Solidaridad Musical de la Habana, teniendo como lugar el Parque Central y Trillo, donde se efectuaron con éxito conciertos gratuitos de música popular y clásica deleitando a los nutridos concurrentes.
No deja de sorprenderme el banquete musical que brindaron estos músicos huelguistas, solo nombraré algunas de las orquestas participantes en este movimiento de huelga: José “Cheo Belen Puig, Enrique Peña, Tata Pereira, Pablo Valenzuela, Félix González, Domingo Corbacho, Silva y Pachendo y Pablo Zerquera.
Con toda esta congregación de excelsos músicos, dio por resultado un hecho significativo, la conformación de una orquesta de más de cien músicos la cual fue dirigida por el músico, compositor y director de orquesta, el maestro Gonzalo Roig Lobo, ya me imagino ese magno evento pleno de calidad musical y hambre de justicia.
No faltará alguna “mente brillante” que se atreva a realizar esta idea como un reto para alcanzar otro “Record Guiness” concerniente al danzón.
Notas: 1.- Centenario del Danzón. Homenaje al XX aniversario de la Revolución Cubana. (FUENTE: BOLETÍN DANZÓN CLUB n° 98 - danzon_club@yahoo.com.mx)

viernes, 2 de marzo de 2018

EL “DANZÓN-CUMBIA”, GÉNERO MUSICAL PANAMEÑO CON UN SIGLO DE EXISTENCIA



Estimados lectores, sé de antemano que para muchos de ustedes resulta incómodo la aceptación de la existencia de un género musical llamado danzón-cumbia, mismo que, a decir verdad, tiene aproximadamente 100 años de existencia dentro de la música típica panameña.
A similitud del danzón cubano, el danzón-cumbia también tiene un “padre”, que fue el gran violinista panameño don Francisco “Chico Purio” Ramírez quien nació en el pueblo de Purio de Pedasí un 24 de julio de 1903 y, obviamente de ahí viene su apodo, pero lo más sorprendente es que “Chico Purio” solo estudió hasta segundo grado de primaria, sin embargo, tenía un aferrado afán de ejecutar el violín y aprendió a escribir y leer música como cualquier músico de Orquesta Sinfónica y como muestra, he aquí algunas de sus composiciones: “Las flores del camino”, “El barranco del Río Muñoz”, “Quien me va a querer”, “Me voy de mi tierra”. “Edicta no me quiere”, “Silvia no me quiere”, “Lucero del sur “Chico quiere a Deya” o “Sentimientos del alma”, cabe señalar que algunas de estas piezas tienen letra.
Pero volvamos al danzón-cumbia, que es ciertamente considerado como una de las variantes de la cumbia panameña y con mucho arraigo en la idiosincrasia musical típica de Panamá, por lo que en otras palabras estamos hablando de un baile típico coreográfico, claro, hay quién afirma que se deriva del danzón cubano con una mezcla de la cumbia raizal, pero, veamos las siguientes características del danzón-cumbia y saquemos nuestras propias conclusiones: El danzón-cumbia está compuesto en compás de dos cuartos (2/4), es decir el mismo compás en que está descrito el danzón cubano.
En cuanto a la estructura musical del danzón-cumbia tenemos lo siguiente: Primera parte o Introducción, segunda parte o canto uno; se repite la Introducción, luego cae al canto dos (y puede haber uno o dos cantos más) que debe tener la particularidad de llevar compases cortos propios de una cumbia; y por último la Rumba, la cual también es de compases cortos. Como verán aquí se utiliza la Rumba, lo que equivaldría al “montuno” del danzón cubano.
Otra característica del danzón-cumbia, es el tener más compases en cada una de sus partes musicales, excepto en las finales. Podemos decir que tiene dieciséis (16) compases en cada una de las primeras partes que son Introducción, canto uno y, en las partes finales tenemos cuatro (4) compases en cada una de ellas, por lo que las primeras partes son más largas y las finales, más cortas.
Es importante hacer notar que el danzón-cumbia presenta además un ritmo más acompasado o digamos más elegante en su ejecución y, esto es producto de su estructura musical, similar característica que encontramos en el danzón cubano.
Dentro del extenso repertorio de este género musical típico panameño tenemos algunos danzones cumbia que son de los llamados “clásicos”, como: “Los
sentimientos del alma” que data de 1927, Recuerdo de La Laguna, La hierba buena, Las flores del camino, La linda Ballestero, La flor de lilolá, Pueblo Nuevo y La talanquera.
Musicalmente hablando el danzón-cumbia se basa en una serie de patrones que contienen algunos de sus compases, los cuales están conformados con las figuras de corchea, semicorchea, corchea, semicorchea y corchea, representado en ese mismo orden en un compás o en varios compases, curiosamente, a similitud del danzón cubano a este patrón musical se le llama “Cinquillo”', mismo que le da un toque especial a la composición musical del danzóncumbia.
Como verán estimados lectores “también en san Juan hace Aire”, el danzón nos sigue mostrando otra de sus híbridas variantes en un país rico en tradición bailable. (REDACCIÓN: Luis Pérez “Simpson” – BOLETÍN DANZÓN CLUB #97)

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